Hoy se cumplen 250 años del nacimiento de Alexander von Humboldt.

En este mundo globalizado y ecológicamente amenazado, su perspectiva holista es actual y necesaria.humboldt 25

“En los bosques del Río Amazonas y en las crestas de los altos Andes reconocí, como animado por un hálito, de polo a polo sólo hay una vida infusa en las piedras, las plantas y los animales, y en el pecho henchido del hombre.”

Humboldt pensaba al planeta como un todo hace ya más de 200 años. Una posición de vanguardia si tenemos en cuenta que en su época la relación del hombre con la naturaleza era como explotador y no como explorador. La naturaleza era solo una fuente de recursos para el homo œconomicus.

“Aquí, en medio del nuevo continente, uno se acostumbra prácticamente a ver al ser humano como algo que no pertenece necesariamente al orden de la naturaleza. Esta visión de la naturaleza viva, en la que el ser humano es nada, tiene algo de sorprendente y de deprimente.”

Cuando vino a América, no lo hizo como conquistador, ni colonialista, ni como misionero o militar. No representaba a institución alguna. Vino como científico.

Estaba acostumbrado a vivir y trabajar con gente humilde. De joven, cuando era funcionario de una mina en Franconia, costeó de su propio peculio una escuela para la instrucción y formación de los mineros e inventó herramientas prácticas para hacer más llevadero el trabajo subterráneo.

Alexander compartía con su hermano Wilhelm la idea de que “el lenguaje forma y determina efectivamente todos nuestros actos y pensamientos.” Un pueblo no se basa en la raza sino en la lengua, que es el medio donde convergen la naturaleza y la sociedad.

Por lo tanto, fue un enemigo acérrimo de la esclavitud. Denunció continuamente los abusos de la administración colonial y del clero, la explotación de los indígenas y el tratamiento inhumano de los esclavos negros.

“Discutir sobre que nación dispensa un trato más humano a los negros significa ridiculizar la palabra humanidad y preguntar que es más agradable: que le rajen a uno el vientre o que le despellejen. Significa preguntar si España ha causado más estragos en Perú o en Venezuela y si los españoles han producido más crueldades en las Indias Occidentales que los ingleses y franceses en las Indias Orientales.”

Esa parte de mi obra –señaló Humboldt acerca de la censura de su crítica al colonialismo y la esclavitud en su Ensayo Político sobre la Isla de Cuba– me merece una importancia mucho mayor que el laborioso trabajo de los estudios astronómicos, los experimentos de intensidad magnética o los datos estadísticos.

Sin embargo, todo el prestigio e importancia que tuvieron las ciencias naturales durante el siglo XIX y después, son absolutamente impensables sin la autoridad de Alexander von Humboldt como científico y como humanista. Y aun así es su faceta humanista, la más importante para él, la que minimizamos en su legado; aun cuando su nombre sea recordado hasta en un mar lunar, es su ética la que debemos reivindicar para que el mundo sea, finalmente, un lugar mejor.